Imágenes de un viaje interior: el tarot y el proceso de individuación

“Cada viaje ofrece numerosas oportunidades 

para nuevos conocimientos y nos expone 

al riesgo de la desorientación. 

Estar solo en un país extraño, sin el apoyo de la familia, 

los vecinos o los amigos, crea un cierto momento de verdad, 

cuando el héroe puede descubrir quién es en realidad, 

o bien ser destruido por esa experiencia”. 

Sally Nichols, Jung y el Tarot.

Fotografías de un viaje por México que aluden a las imágenes de los arcanos mayores del Tarot como expresiones arquetípicas del viaje iniciático de transformación del héroe o Proceso de individuación descrito por Carl Gustav Jung.

Los arcanos como arquetipos del mundo imaginal

Jardín surrealista de Edward James, Xilitla.

Los arcanos mayores son las 22 figuras principales de la baraja del Tarot. Para Carl G. Jung, el creador de la Psicología Analítica, dichas imágenes pueden considerarse como expresiones simbólicas de las fuerzas arquetípicas que operan desde las profundidades de la psique y que han emergido espontáneamente con diferentes ropajes en las narraciones e historias de todos los pueblos. Son, por lo tanto, personajes de lo inconsciente colectivo; habitantes, como los duendes y las hadas, de aquel mundo liminal e imaginal que fue objeto de interés del surrealismo y cuya atmósfera pretendió evocar Edward James en el jardín que construyó en la huasteca potosina.

El tarot como mapa de navegación

Laguna de Bacalar, Quintana Roo

La analista junguiana Sally Nichols plantea que en los arcanos del Tarot se encuentra una cosmogonía implícita que describe las facetas o etapas del viaje de transformación del héroe hacia el encuentro y despliegue de su vocación, de su aporte singular al mundo. La travesía del héroe representa el camino de autoconocimiento y de ampliación de conciencia al que todos estamos convocados y que fue denominado en la psicología junguiana como Proceso de individuación.

El acercamiento simbólico a los arcanos del Tarot es una manera de aprender a navegar por los contenidos de lo inconsciente (que suelen asociarse con mares, lagunas y demás fuentes de agua) y de aproximarnos a los misterios y enigmas fundamentales que han acompañado a la humanidad desde sus inicios.

El río como metáfora del proceso de individuación

Cañón del sumidero, Chiapas

Para Jung, el Proceso de individuación es promovido por una fuerza interna, denominada Líbido, que busca imperiosamente, como un río, avanzar hacia su desembocadura -símbolo de nuestras ansias de totalidad y realización-. En el camino, dicha fuerza se encuentra con obstáculos que debe vencer y con demandas del terreno que exigen una adaptación. Dichos aspectos a superar serían los Arquetipos, de los que los arcanos del Tarot son una de sus expresiones pictóricas.

La imponente imagen del Cañón del sumidero en Chiapas nos evoca aquella fuerza interna incontenible en búsqueda de realización.

Procesos de desarrollo psíquico como idea arquetipal

Palenque, Chiapas

La existencia de un proceso cíclico de desarrollo de la conciencia que implica transitar por diferentes etapas se encuentra implícito en diversas mitologías.

Para la civilización Maya, presente en el sureste de México hasta la llegada de los españoles, los dioses creadores modelaron varias clases de hombres en sucesivos ciclos o eras cósmicas, hasta que encontraron la sustancia sagrada, el maíz, que les permitió construir los hombres requeridos. Es decir, hombres conscientes de la finalidad de su existencia y por lo tanto también con la capacidad de rendirles los tributos y sacrificios que ellos necesitaban para sobrevivir y seguir infundiendo vida al cosmos.

Los dioses como arquetipos del inconsciente colectivo

Museo en Teotihuacán

Jung interpreta la exigencia de sacrificio y tributo de los dioses que hace parte diversas mitologías, como una proyección de las necesidades y requerimientos que nos plantean aspectos internos de la psique.

Aquellos requerimientos internos fueron personificados en las culturas originarias como dioses y corresponden a lo que en la psicología junguiana se denomina Arquetipos, que serían la representación psíquica de los instintos.

Los Arquetipos funcionan como factores orientadores del proceso de individuación y promueven actitudes y perspectivas que es necesario tener en cuenta para el despliegue de nuestros potenciales y el desarrollo de la conciencia. Los arcanos del Tarot son una expresión simbólica de los aspectos de nuestra psique a los cuales es necesario rendir tributo.

Los arcanos, los dioses y los arquetipos comparten varias características: presentan aspectos luminosos y oscuros, influyen en la vida personal y colectiva, presentan rasgos que los individualizan y son factores de autorregulación y promoción del desarrollo. 

La espiral como imagen del desarrollo psíquico

Museo nacional de antropología, Ciudad de México

De manera análoga al pensamiento maya y al que ha predominado en las culturas orientales, Jung plantea que el proceso de desarrollo individual y colectivo no es lineal sino cíclico. Acude a la imagen del espiral del caracol o la serpiente enroscada -que han sido representaciones de dicho proceso-, para proponer que a lo largo de la vida se nos van presentando situaciones simbólicamente análogas, con las que nos confrontamos con un grado de conciencia más amplio cada vez. Dichas circunstancias nos movilizan paulatinamente a expresarnos de manera más genuina.

Los arcanos del Tarot representan dichas situaciones con las que nos confrontamos una y otra vez durante el camino de transformación. Pueden ser vistos también como las pruebas y riesgos que el héroe necesita superar, así como los recursos con los que puede contar durante su travesía.

Dinámica de dualidades

Chichen Itzá, Yucatán

En los arcanos del Tarot, los arquetipos y la mitología Maya se encuentra implícita una dinámica de dualidades complementarias: masculino/femenino, luz/sombra, luna/sol, mundo celestial/inframundo, consciente/inconsciente, vida/muerte, pasividad/actividad, introversión/extraversión, creación/destrucción. La meta del Proceso de individuación se visualiza como la integración y armonía de los diferentes opuestos complementarios.

Las pirámides se suelen considerar como una expresión de la síntesis y unión de la tierra (la base cuadrada) y el cielo (vértice superior). Impresionantes y significativos fenómenos de luces y sombras pueden ser observados en los solsticios de verano e invierno en las fachadas del templo de K’uk’ulkan en Chichen Itzá.

Arcano 0 – El loco

Planta del Peyote, San Luis Potosí

El loco es el arcano que representa el factor interno que nos moviliza a emprender nuestros viajes internos y externos. Se manifiesta como necesidad de trascender límites y fronteras. Es aquello que nos lleva a abandonar el mundo seguro de los esquemas tradicionales y a emprender el propio camino de realización. El loco no tiene número ya que emerge cada vez que nos sentimos estancados o vacíos para conducirnos a nuevos horizontes de mayor vitalidad. Alude a la inocencia y al potencial implícito del Caos. En su aspecto negativo se relaciona con la ignorancia, la inconsciencia de los propios límites y la desmesura.

En muchas culturas se han utilizado los estados alterados de conciencia inducidos por plantas alucinógenas para acceder a la sabiduría de una realidad trascendente. Las plantas se constituyen así en catalizadores de viajes iniciáticos. Los Huicholes, al norte de México, han utilizado tradicionalmente el peyote como parte de su espiritualidad.

Arcano I – El mago

Parque Los fundadores, Playa del Carmen

Al ser el primer arcano, el mago se encuentra relacionado con la primavera y la juventud, con el inicio de un nuevo ciclo de regeneración. Al Mago se le asocia también con la creatividad, con la posibilidad de hacer uso de nuestros aspectos internos para emprender acciones en el mundo externo. Es una invitación para la acción consciente.

Para los Mayas, a cada nuevo ciclo corresponden seres con un nivel de conciencia superior, mientras que los seres que los precedieron son destruidos. Algunos relacionan el fin del ciclo maya con la crisis ecológica, económica, política y espiritual que afronta al mundo actual y que requiere imperativamente que las personas abandonemos y destruyamos hábitos y modos de pensar que están en la base de dichas problemáticas; a la vez que es necesaria una conciencia colectiva que respete y dignifique la diversidad del planeta y sus habitantes.

Según el calendario maya, el 2012 fue el final de un ciclo y el comienzo de otro. Para conmemorar este hecho se realizó la escultura ubicada en el parque Los fundadores de Playa del Carmen.

Arcano II – La sacerdotisa

Teatro de la ciudad, Playa del Carmen

Representa el aspecto femenino de la divinidad, es el vínculo con el inconsciente, con las emociones y con la intuición. Es un factor que ha sido reprimido por el patriarcado al que es necesario darle su lugar para compensar los excesos del pensamiento racional, tecnológico y mecanicista predominante. Se relaciona con la lentitud y la profundidad, es una invitación a acoger los momentos de espera y de quietud que permiten la germinación de elementos que necesitan un tiempo de maduración antes fructificar.

Convoca a ver más allá de lo aparente y lo superficial. A valorar los aspectos intangibles, la cualidad, sobre la cantidad. En la psicología junguiana se relaciona con el arquetipo del Ánima y con Eros, aquella fuerza que da prioridad a los vínculos y a la integración de lo diverso. 

En las ceremonias Mayas, fumar y quemar incienso es considerada una práctica divina, ya que el humo, producido por el tabaco, o por el pom, simboliza la unión de la tierra y el cielo. La intermediación entre el mundo material y el espiritual es también uno de los aspectos de la sacerdotisa.

Arcano III – La emperatriz

Chiapas

Se relaciona con el arquetipo de la Gran Madre, una de cuyas representaciones es la naturaleza con su belleza, su exuberancia y su inmenso potencial para crear y destruir. Invita al desarrollo de la madre interna, al cuidado y protección de nuestro cuerpo y del entorno, a la observancia de los ritmos naturales, a dar luz a nuestros proyectos. En su aspecto sombrío es la madre devoradora, que da todo esperándolo todo, que no da libertad y no deja crecer.

Se puede relacionar con Ix’chel en la mitología Maya, Diosa de los nacimientos, del tejido, de la luna, de las inundaciones, patrona de la medicina. Muchas de sus representaciones en esculturas es la de una mujer dando a luz.

Arcano IV – El emperador

Teatro de la ciudad, Playa del Carmen

Está relacionado con el arquetipo del Padre, que representa nuestros códigos morales, así como la ambición, la confianza y la disciplina para conseguir las metas que nos proponemos. Se refiere al sentimiento de poder interno, a la capacidad de tener ideas y de llevarlas a cabo. En su aspecto oscuro representa la rigidez e inflexibilidad, los sentimientos de omnipotencia, así como a las convicciones y el apego al deber ser que no permiten acoger los casos singulares y aplastan el sentimiento humano. 

En la mitología Maya se puede relacionar con Itzamna, Dios de la Sabiduría, inventor de la escritura, de las ciencias y de los conocimientos.

Arcano V – El sumo sacerdote

Museo nacional de antropología, Ciudad de México

El sumo sacerdote representa nuestra capacidad para vincularnos con principios, valores y realidades que nos trascienden. Es el momento en que el héroe busca un maestro para su formación. Alude a la facultad que podemos desarrollar para establecer puentes entre el mundo ordinario y el mundo extraordinario, lo cual siempre ha sido una función atribuida a los sacerdotes o chamanes.

Los sacerdotes mayas en la actualidad siguen interpretando los sueños de las personas de su comunidad para descifrar los mensajes de los dioses con respecto asuntos relacionados con sus cosechas o situaciones conflictivas personales o colectivas. En algunas ocasiones luego de las interpretaciones se desprenden algunos rituales para “mantener la paz en uno mismo”. Los sueños en la psicología junguiana son considerados como un medio para acceder a contenidos de lo inconsciente que resultan útiles para restablecer la armonía de nuestro psiquismo.

Arcano VI – Los enamorados

Teatro de la ciudad, Playa del Carmen

Es una idea arquetípica presente también en el pensamiento de las culturas mesoamericanas que la tensión de los contrarios hace posible la existencia del cosmos. Para Carl Jung, dicha tensión representa el motor de la vida psíquica.

El arcano de los enamorados representa el crecimiento que sobreviene al confrontarnos y soportar la tensión de fuerzas antagónicas: madurar o permanecer en un estado infantil, el vicio o la virtud, el corazón o la cabeza.

Este arcano alude a una prueba necesaria para el crecimiento. Invita a asumir riesgos. A tomar decisiones que nos generen plenitud más allá de la seguridad y el confort.

Arcano VII – El carro

San Luis Potosí

Se refiere al vehículo con el que entramos en contacto con el mundo exterior, lo que en psicología junguiana corresponde al arquetipo de la Persona o Máscara. Hace alusión también a la formación del ego, a las fronteras necesarias que construimos para poder dar los primeros pasos en el desarrollo de nuestra conciencia y que luego el camino nos invita a trascender. 

Sugiere el momento en que el héroe se siente poderoso y hábil en algún aspecto, a la conveniente sensación de que tenemos la capacidad para conseguir los objetivos que nos proponemos. 

En su lado oscuro se relaciona con la soberbia y el engreimiento. Con el hecho de no ser consecuente con nuestros límites y sentirnos superiores o más dignos que los demás. 

Este arcano nos convoca a desarrollar nuestras potencialidades sin desconocer nuestros límites.

Arcano VIII – La justicia

San Miguel de Allende

El psiquismo se considera un sistema autorregulado cuya meta no es la perfección sino el equilibrio y la plenitud. La justicia alude al factor que nos moviliza a encontrar la armonía y el balance de los polos complementarios que nos subyacen (masculino-femenino, consciente-inconsciente) Nos convoca a la responsabilidad, a ser conscientes y a asumir la consecuencias de nuestros actos. Nos recuerda que solo podemos recoger de lo que hemos sembrado.

Arcano IX – El ermitaño

Museo nacional de antropología, Ciudad de México

Alude al momento en que el héroe se siente derrotado o perdido en el camino y se encuentra con un viejo sabio que le brinda una nueva luz y esperanza. 

Representa el anhelo de sentido en etapas de desconcierto. Invita a la introversión y a la reflexión, a desarrollar el arte de la soledad y la paciencia. Es también la necesidad de encontrar una vocación, una pasión que sea motor en nuestras vidas.

En el comienzo del viaje, el viejo sabio se proyecta en figuras externas para poder ir poco a poco desarrollando la conciencia que es un recurso que se encuentra al interior de cada individuo. Algo similar sucede en una psicoterapia con la figura del psicoterapeuta que representa al acompañante y consejero del héroe en su viaje de transformación.

Una de las representaciones del dios Maya Itzamana es la de un anciano, desdentado con las mejillas arrugadas. La vejez es una forma de representar la participación en lo eterno, la resistencia al desgaste del tiempo y una muestra de autenticidad.

Arcano X – La rueda de la fortuna

Museo nacional de antropología, Ciudad de México

Para los Mayas y muchas otras culturas originarias, el cosmos se rige por una ley cíclica de muertes y renacimientos. La rueda de la fortuna alude a la experiencia de esta ley inexorable en nuestras vidas. Se relaciona con los giros inesperados o desconcertantes en nuestra historia vital que nos permiten salir de patrones repetitivos o de círculos viciosos.

Nos invita a reflexionar sobre lo efímero y lo eterno, sobre el destino y el libre albedrío. Nos incita a darnos cuenta del germen de lo opuesto presente en cada elemento y fenómeno de nuestras vidas. Nos convoca a ser conscientes de que los valles, los picos y las llanuras hacen parte del camino y son experiencias significativas y necesarias para el despliegue de nuestra profundidad y plenitud.

Arcano XI – La fuerza

Arena, Ciudad de México

Hace referencia a la lucha de nuestro ego con la sombra. Se refiere a la necesidad de reconocer y entrar en contacto con nuestra bestia interior que necesita ser reconocida y domesticada.

Experimentamos la bestia cuando somos dominados por algún afecto: celos, ira, enamoramiento, venganza. La intención no es sofocar nuestros instintos sino permitir su expresión de manera creativa.

El amistarnos con nuestra propia bestia nos permite sentirnos vivos y apasionados, y  llegado el caso,  con la capacidad de mostrar las uñas y los dientes para salvaguardar nuestra integridad.

Los mayas creían que el mismo día que nacía un niño, nacía un animal silvestre con el que compartía su alma y su destino, su alter ego con forma animal que fue llamado por algunos grupos como nahual.

La bestia es símbolo también del fuego interno que puede ser fuente de destrucción si está descontrolado pero en su justa medida es el elemento que permite cocinar, esto es, transmutar y transformar nuestros elementos internos.

La lucha libre mexicana es una mezcla de deporte y juegos teatrales que permite la expresión colectiva de la bestia interna sin causar estragos. La Arena México es uno de los principales escenarios donde se lleva a cabo.

Arcano XII – El colgado

Parque Los Fundadores, Playa del Carmen

El influjo del colgado suele emerger cuando nos obstinamos en conservar formas de vida, relaciones o pensamientos que ya no corresponden a las necesidades profundas de nuestro ser. Se refiere a la necesidad de soltar el control, de sacrificar nuestros deseos conscientes para permitir la emergencia de perspectivas de vida no exploradas, de valores no reconocidos. Se relaciona con los primeros resquebrajamientos de la máscara del héroe y el cuestionamiento de la imagen que hemos ido construyendo de nosotros mismos. 

En la mitología maya Ixtab “la de la cuerda”, es conocida popularmente como la diosa del suicidio. Ella es quien recibe las almas de los que voluntariamente se le entregan a la naturaleza. En la sociedad maya prehispánica el suicidio era reconocido como un acto sagrado. El sacrificio que se nos exige en esta parte del camino es la de nuestro ego infantil con sus ansias de poder, reconocimiento y seguridad. Suele ser una etapa acompañada de sufrimiento y desconcierto hasta que se da la rendición de nuestras intenciones conscientes y somos acogidos por la naturaleza con su sabiduría.

Arcano XIII – La muerte

Museo nacional de antropología, Ciudad de México

Entre los Mayas, la muerte era tan sagrada como la vida, ya que como fuerzas contrarias en tensión permitían la existencia a través de la renovación continua. Al dios de la muerte se le denominó Yum Cimil, que habita en Xibalba, el inframundo. La experiencia de la muerte hace parte de los ritos de iniciación, simbolizan una transformación radical. El antiguo ego muere y se emerge en una posición más elevada.

Somos animales de costumbres, es por eso que nos resulta doloroso abandonar las partes gastadas de nuestra psique. El arcano de la muerte se manifiesta en los momentos en que nos sentimos hechos pedazos, desmembrados y que necesitamos un tiempo considerable para recuperarnos y renacer como personas nuevas. 

En diversas mitologías se encuentra presente la idea de que al ser humano al nacer le sucede algo que lo hace olvidar o no ser consciente de su naturaleza divina. Según la mitología Maya cuando los dioses terminaron de crear el hombre, se dieron cuenta de que era demasiado, de tal manera que el dios huracán les nubló la vista para que no pudieran ver el sol. La experiencia de muerte que vivimos a lo largo de nuestras vidas contribuye a ir resquebrajando el velo de las ilusiones infantiles y la superficialidad, para ir reconociendo poco a poco lo verdaderamente esencial.

Arcano XIV – La templanza

Teatro de la ciudad, Playa del Carmen

Se refiere a la necesidad de hallar el punto medio entre diferentes tendencias, como si fuera una danza de elementos contrapuestos que fluyen con reciprocidad. Alude a la flexibilidad de las creencias, a la circulación de la sangre y de las ideas. Se relaciona con el mensaje de los ángeles que, psicológicamente, se refiere a las revelaciones, aquellos momentos de comprensión súbita, profunda y no racional sobre algún aspecto. Convoca al diálogo interior con nuestros personajes internos para hacer trasvases entre la conciencia y el mundo del inconsciente. Es la etapa del camino en que reconocemos que no todo está bajo nuestro control, que hay fuerzas inconscientes que nos condicionan y aspectos profundos que nos trascienden.

Arcano XV – El diablo

Teatro de la ciudad, Playa del Carmen

Se refiere a las obsesiones y a las adicciones, a las emociones que nos esclavizan y que se constituyen en un adversario al que es necesario hacer frente porque viene con un mensaje de luz, de conciencia. Por esta razón al diablo también se le denomina Lucifer, el ángel oscuro que porta la luz.

Este arcano nos estimula a soportar y asumir la culpa que sobreviene cuando nos lanzamos a vivir nuestro propio camino y tenemos que traicionar lealtades limitantes.

Nos instiga a reconocernos como seres complejos con aspectos luminosos y oscuros. A dejar de proyectar el mal en minorías vulnerables. Nos invita a ver la oscuridad que hay detrás de la luz, y la luz que hay detrás de la oscuridad. Nos estimula por ejemplo para hacer viajes más conscientes, percatandonos de la oscuridad que puede haber detrás de nuestras actividades de ocio y de placer en los lugares “paradisíacos” que visitamos: explotación laboral o sexual de personas, maltrato animal, impacto ecológico irreparable, etc.

Arcano XVI – La torre de la destrucción

Isla mujeres, Quintana Roo

La torre simboliza las construcciones mentales, sistemas de pensamiento y creencias que hemos erigido y encumbrado convirtiéndose en un encarcelamiento psíquico. 

Este arcano alude a las situaciones inesperadas -como enfermedades, accidentes, rupturas afectivas o laborales-, que hacen añicos los referentes en los que nos apoyábamos para dar sentido a nuestro mundo. Es una situación que es vivida con desconcierto por ser aparentemente repentina pero que, a la larga, resulta teniendo un efecto liberador con respecto a la esclavitud a que nos someten nuestras ideas y el intelecto.

Nos incita a una remodelación de nuestras perspectivas de vida, con amplios espacios que permitan entradas y salidas de manera fluida. Es el estímulo que nos brinda el camino para modificar la rigidez y altivez de nuestro modo de pensar que nos ha llevado sentir que somos superiores a los demás. 

El riesgo de este arcano es que nos quedemos añorando las viejas estructuras y permanezcamos inmóviles e incapaces de actuar frente a las circunstancias que nos propone el camino para el despliegue de nuestra singularidad.

Arcano XVII – La estrella

Laguna de Bacalar, Quintana Roo

Luego de los desprendimientos y frustraciones que hemos atravesado en el camino, este arcano alude a la caída de la cortina que nos impedía ver y ser conscientes de nuestra estrella, esto es, de nuestra vocación, de la pasión, sentido y orientación en nuestra vida. 

Sugiere el momento en que el héroe disminuye su fascinación por el mundo exterior y dirige su atención hacia su interior, hacia la profundidad y belleza  de su alma y da un giro que le permite vincularse con el alma  de los demás.    

Nos brinda la confianza para despojarnos de las vestimentas que hemos ido acumulando a lo largo del camino, con humildad y sin prevenciones, para poder expresar nuestros aspectos más genuinos. Se refiere también a la sanación de heridas del pasado que nos impedían relacionarnos con plenitud.

Se relaciona con la fe y la esperanza de que el camino correcto es la fidelidad hacia nosotros mismos. Es como una luz marina.

Arcano XVIII – La luna

Playa del Carmen

Representa el momento más oscuro del viaje cuando la luna ilumina un camino nuevo que no se ve con claridad, solo se vislumbra.  Representa el sentimiento  de desarraigo, de estar entre dos mundos, en tierra de nadie.

Alude a la etapa  liminal cuando todavía no nos hemos acabado de desprender de nuestra vida anterior y aún no emerge la que sobreviene. Se refiere a los momentos en que  sentimos que las fuerzas fallan y las frustraciones no desbordan. Es un descenso a la profundidad de nuestro ser, en que no podemos contar con la luz, claridad y voluntad de  nuestra conciencia.

La luna representa la naturaleza misma, en cuyo aparente caos se encuentra un orden.  Es una invitación para acceder,  gracias a  su luz difusa y la quietud que evoca, a aquellas honduras de la existencia a las cuales no es posible penetrar bajo la potente luz del sol  y su actividad frenética.

Arcano XIX – El sol

Holbox, Yucatán.

El sol representa aquella parte del camino en que la vida deja ser tanto un desafío y se muestra más como una experiencia para ser disfrutada.

Alude a los momentos en que nos sentimos centrados y encontramos un apoyo interno que nos da fortaleza y aliento.

Nos incita a no perturbarnos por las nubes grises y las lluvias que puedan llegar en el futuro, sino a disfrutar y a involucrarnos plenamente con lo que nos propone el momento presente.

Representa la felicidad que brinda la simplicidad. Es también la sensación de que hemos encontrado nuestro lugar en el mundo y abandonamos la búsqueda incesante de personas, paisajes y estímulos para aliviar nuestros vacíos. 

Arcano XX – El juicio

San Cristóbal de las Casas

Se le denomina también el arcano del renacimiento. Es el resultado del viaje. Alude al momento en que nuestro niño interno, con su creatividad desbordante y su inocente mirada que brilla libre de prejuicios, se relaciona de manera armónica y complementaria con nuestro adulto responsable y tolerante, que posee la sabiduría que le han brindado las experiencias del camino recorrido.

Representa la trascendencia de nuestro ego y de nuestros intereses personales. Nos incita a ser conscientes de que nuestra felicidad y realización se encuentran relacionadas con la capacidad de contribuir desde nuestra singularidad para el mejoramiento del mundo. Nos estimula a utilizar nuestros talentos para el beneficio colectivo. Es una provocación a disfrutar del juego y de la creatividad sin estar pendiente de los resultados, del reconocimiento o la productividad. Nos promueve a convivir con la incertidumbre y maravillarnos con los misterios infinitos de la existencia.

Arcano XXI – El mundo

Guanajuato

Es el arcano de la plenitud. El camino recorrido la he permitido el héroe convertirse en un ser complejo, aceptando sus elementos luminosos y oscuros. Se ha hecho consciente de los aspectos efímeros y eternos de la existencia. Cuenta con la posibilidad de tolerar los conflictos que surgen entre su necesidades de independencia y de pertenencia. Ha adquirido herramientas para enfrentar las adversidades y soportar los momentos en que se encuentra lejos de su centro. 

Es consciente de los múltiples personajes que lo habitan y ha entrado en negociaciones con cada uno de ellos para que sigan siendo aliados y adversarios que le promueven en su camino.

Se siente parte de la familia humana y experimenta con intensidad la afinidad que lo vincula con el resto de la naturaleza y que le convoca a comprometerse con su cuidado y protección. A pesar de que hay momentos en que quisiera dejar de seguir caminando, saca fuerzas para levantarse y emprender una nueva vuelta al espiral, con la fe y la convicción de que lo que le sucede y lo que hace tienen un profundo sentido

Sally Nicholls nos recuerda que en los viajes externos e internos, así como en el transcurso de la vida, lo esencial no es la cantidad de panorámicas, paisajes, sonidos personas y demás estímulos a los que uno se pueda exponer, sino el grado en que uno mismo pueda relacionarse con ellos y asimilar estas experiencias.

Daniel Ulloa Quevedo

Psicólogo Clínico – Psicoterapeuta Junguiano

Contacto

Referencias bibliográficas

Eskenazi, E. (1978). Tarot: (el arte de adivinar). Barcelona: Dopesa.

Garza, C. M., & Nájera, C. M. I. (2002). Religión maya. Madrid: Editorial Trotta.

Jung, C. G. (2002). Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Madrid: Trotta.

Nichols, S. (1991). Jung y el Tarot: Un viaje arquetípico. Barcelona: Kairós.

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